Edición de vídeo para ONG

Curso «Productividad y Gestión del Tiempo»

Módulo 3: El valor relativo del tiempo

¿Te has parado alguna vez a pensar por qué algunos minutos pueden parecer eternos mientras que otros pasan volando? El tiempo es una constante, pero la forma en que lo percibimos y aprovechamos puede variar enormemente. Esta variabilidad se debe a varios factores, entre ellos el ambiente en el que trabajas, tu estado de ánimo y, sobre todo, tu nivel de energía.

Resulta que nuestro cuerpo funciona según un reloj biológico, o ritmo circadiano, que determina nuestros niveles de energía durante el día. Si te conoces a ti mismo y entiendes cuándo funcionas a pleno rendimiento, podrás adaptar tu agenda a esos picos de energía.

Ahora bien, ¿alguna vez has pensado en los beneficios de madrugar? No hablamos de levantarte temprano sin haber descansado lo suficiente. Imagina que te has acostado a las 10 p. m. y te levantas a las 5 a. m. Al principio, suena como un sacrificio, pero los beneficios son numerosos. Por ejemplo, esas horas de la mañana son un oasis de tranquilidad, sin distracciones, llamadas ni interrupciones. Es un tiempo que puedes dedicar a ti mismo para centrarte en tareas importantes o para planificar tu día.

 Al levantarte temprano, empiezas el día con una energía renovada. Esto te permite afrontar con más ánimo y concentración las tareas más complejas. Es como si tuvieras una ventaja, un tiempo extra que te pone por delante en la carrera de la productividad.

Recordemos que cada minuto cuenta, pero no todos los minutos son iguales. 

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